
Era de noche. Estaban varios amigos reunidos en el living de la casa de uno de ellos. Ya llevaban varias horas comiendo, bebiendo y conversando. Se empezaba a evidenciar cansancio en la mayoría, menos en uno. Este último, al notar lo que ocurría, decidió animar un poco la velada contando una historia. Así que comenzó a hablar. Sorprendentemente, todos los demás se pusieron a escuchar atentamente lo que les decía:
- Les voy a contar una historia que ocurrió hace ya varios años, no me acuerdo dónde. Esto pasó en un gran país o, mejor dicho, en un gran reino, porque aquella nación era gobernada por un rey, llamado Trusus. Éste era un monarca muy severo y poderoso, por lo cual ningún noble o plebeyo se atrevía a cuestionar en lo más mínimo su palabra. Así, todo funcionaba de acuerdo a su voluntad.
"Trusus tenía un hermano gemelo, llamado Egtassem. Éste, desde muy pequeño, manifestó su rechazo a la posibilidad de heredar el trono. Ante esto, el padre de ambos decidió que, cuando él muriera, Trusus sería el rey, mientras que Egtassem sería un consejero de la corte. Y así ocurrió."

"La verdad es que Trusus detestaba a su hermano, ya que era el único que se atrevía a cuestionar sus órdenes y, además, osaba darle unos consejos que lo perturbaban y confundían de una gran manera: mientras Trusus hacía alarde de la gran riqueza de su reino, Egtassem le hacía ver que la gente no era feliz en realidad, ya que siempre debían trabajar demasiado duro, sin tiempo para nada más; si Trusus quería ir a la guerra contra otro país para conquistar más territorios, Egtassem le preguntaba para qué quería eso en realidad; cuando Trusus decía que era el rey, Egtassem le replicaba interrogándole acerca del sentido de aquel poder y qué pretendía para el futuro. Y así en varias cosas: el rey Trusus, de pensamiento pragmático y enfocado hacia el éxito material e inmediato, se sentía agobiado por los idealistas consejos de su hermano.
Trusus ya llevaba varios años en el trono cuando decidió que su impertinente hermano debía morir. Así fue como un día cualquiera, sin siquiera dudarlo, ordenó la ejecución de Egtassem. Y su orden fue cumplida sin cuestionamientos, como era costumbre."
"Sin embargo, eso estuvo lejos de ser el final del conflicto: si bien el cuerpo de Egtassem ya no existía, su espíritu aún seguía intacto, y se alojó en algún rincón de la mente de Trusus. Y fue desde ahí donde seguía hablándole a su hermano, con una vocecita tan tenue que sólo él podía escucharla: le hacía dudar acerca de sus decisiones, y le preguntaba acerca del sentido de las cosas que hacía y de la vida que estaba llevando. Ahora la influencia de Egtassem era mucho mayor. Y Trusus así lo empezó a sentir: él no soportaba reflexionar acerca de sus actos. Por esto, propuso deshacerse a toda costa de esta voz interna que lo agobiaba: lo intentó ordenando que en su palacio siempre hubiera un ruido constante o también declarándole la guerra a países vecinos. Procuró estar ocupado en asuntos externos para lograr desentenderse de lo que ocurría dentro de sí mismo. Pero todos sus intentos fueron en vano: Egtassem seguía siempre ahí. Trusus, siempre reacio a escucharlo, fue cayendo en locura hasta que un día se arrojó al vacío desde una torre de su castillo. Y así fue como el rey Trusus murió."
"Como el cuerpo de Trusus ya no tenía vida, el espíritu de Egtassem salió de ahí y se propagó a lo largo del mundo entero. Es así como sigue hablándole a cada una de las personas, con una voz extremadamente tenue, pero que se puede escuchar si es que se le pone mucha atención y hay un silencio completo alrededor. Y a cada ser humano le entrega un mensaje particular, muy parecido a los que le daba a Trusus: preguntas acerca de sí mismo, del sentido de la vida, y qué es lo que se quiere realmente."

"Pero el espíritu de Egtassem no está solo: Trusus también sigue presente con su voz, que es mucho más poderosa que la de su hermano. Y con ella se encarga de romper siempre el silencio, para evitar que los mensajes de Egtassem sean escuchados por los seres humanos. La voz de Trusus se manifiesta de múltiples formas: son los ruidosos aplausos que siguen al final de una gran sinfonía, el sonido del teléfono cuando una persona está sola en su casa, la música de fondo presente en todos los lugares públicos, o el simple ruido de la calle. Así, Trusus evita que haya un silencio total, ya que eso significaría que el ser humano se encuentre con su propia verdad. Ahora les voy a contar qué es realmente esta verdad."
- Oye -dijo uno de los amigos que escuchaba-, ¿ de dónde sacaste esa historia? No pretenderás que te la creamos, ¿ verdad?
- Claro que no -respondió quien relataba la historia-. ¿ Quién podría creer algo así? Lo que pasa es que los noté un poco apagados, como que todos se estaban quedando callados. Bueno, si no les gustó, no los aburro más. Mmm...aquí falta algo...ya sé...oigan, ¿ dónde se prende la radio?