Monday, April 02, 2012

FATUM


Érase una vez, en un futuro muy remoto, un hombre llamado Viator.  Éste, desde niño, sentía una inevitable atracción por todo lo relacionado con la Astronomía: se podía quedar noches enteras mirando el cielo con su telescopio, absolutamente fascinado por las estrellas, planetas, satélites y demases que se erguían en el firmamento.
Ni el mismo Viator podía explicar las razones de esta afición: en su familia, nadie era asiduo a estas prácticas, y nunca tuvo algún maestro o amigo que le inculcara esto; simplemente, era algo que le gustaba.
Viator se fue haciendo adulto, pero el paso de los años no fue apagando esta devoción; más bien ocurrió todo lo contrario: llegó a un punto en el que no había nada más en el mundo que le interesara.  Fue así como se volvió un ermitaño, que habitaba en una casa solitaria, en lo alto de un monte, lejos de la ciudad.

Una noche, mientras contemplaba el Cosmos, Viator descubrió lo que siempre buscó, pero que desconocía: la causa de su, en apariencia, descabellado estilo de vida.  Y el leitmotiv de su existencia, era que no, se encontraba allá, en lo alto: se trataba de una estrella.  Pero no era un cuerpo celeste cualquiera: tal vez, alguien poco familiarizado con el Espacio, sólo habría visto un astro común y corriente; pero, para Viator, éste brillaba de una manera muy especial, que nunca antes había visto.
Bautizó dicha estrella con el nombre de "Fatum".  La fascinación por ella fue tal que comenzó a dedicarse, día y noche, a un plan que a cualquier otro podría haberle sonado disparatado: un viaje espacial, obviamente, con destino a Fatum.
El embarcarse en tal periplo era irracional no sólo por lo extenso del viaje, sino también por la incerteza de lo que podía ocurrir después de llegar a destino: Fatum se encontraba en una zona del Espacio en la que no habían áreas habitables en sus cercanías.  Esto hacía muy difícil que Viator pudiera regresar a salvo a tierra firme luego de cumplir su misión.  Sin embargo, a él no parecía importarle: estaba absolutamente encandilado por su proyecto.
Por esta necesidad, volvió a establecer contacto con la civilización, pero sin nunca perder el Norte que lo movía: durante años, aprendió todo lo existente acerca de las ciencias del Universo, y trabajó duramente para lograr financiar su odisea.

Pasaron décadas antes de que llegara el gran día: Viator tenía su nave espacial terminada y lista para el viaje.  El despegue lo realizó desde el mismo monte en el cual tenía su casa.  Algunas aves, que anidaban en un árbol cercano, fueron las únicas testigos.
Fatum se encontraba a una distancia considerable: eran varios años luz lejos de la Tierra.  En épocas anteriores, llegar a la meta habría sido una empresa imposible; sin embargo, Viator había estudiado arduamente para desarrollar una tecnología que le permitiera a su navío alcanzar grandes velocidades.

En la primera parte del recorrido no ocurrieron grandes incidentes.  Pero, a mitad de camino, ocurrió un terrible imprevisto: un meteorito impactó en la astronave.  Este incidente le produjo un daño que no logró detener su rumbo, pero sí enlentecer significativamente su velocidad.
Viator aún tenía la opción de volver a la Tierra, pero se mantuvo incólume: jamás siquiera dudó acerca de que debía continuar su camino.
Y así estuvo durante muchísimos años: sin más compañía que el señorial silencio del Espacio, viajando hacia algo que sólo conocía desde lejos, pero que sentía como parte suya.

Viator ya era un anciano moribundo cuando ocurrió el momento: llegó, en su nave espacial, al punto de destino.  Sin embargo, ocurrió algo trágicamente sorprendente: en aquellas coordenadas no había nada, tan sólo vacío.  El hombre se quedó estupefacto, sin respuesta alguna, hasta que dio con la explicación (que, insólitamente, no había considerado antes de partir): si Fatum era una estrella que se hallaba a varios años luz de la Tierra, probablemente ya se había extinguido hace un tiempo, siendo esa luz que veía desde el planeta sólo destellos del pasado.  La luminosidad que había llegado a sus ojos era el efímero centelleo de una vida que ya había llegado a su fin antes de que él pudiera observarla.
Ya nada se podía hacer: Fatum ya no existía y la nave no contaba con suficiente combustible para emprender el viaje de vuelta.  Aunque Viator no tenía ninguna intención de regresar: ya agonizante, pensó en cuál sería el último acto de su vida.  Y lo encontró en el cargamento de explosivos que llevaba en su cohete.

El resplandor fue majestuoso: por un período, difícil de definir a escala humana, muchas galaxias pudieron apreciar la iluminación que marcaba el fin de una vida y el principio de otra.  Aunque fueron de tiempos distintos, Viator había logrado, por fin, ser uno con Fatum: un brillo intenso y alucinante, expandido por todo el éter, el cual, tal vez, lograría servir de inspiración para algún otro distante observador.

Monday, March 12, 2012

MOMENTOS ONÍRICOS, EPISODIO II: INVISIBLE



Por alguna razón desconocida, me estoy haciendo invisible: mi imagen se va desvaneciendo, poco a poco, ante la vista de los demás.
Sigo vivo y mantengo mis sentidos intactos, pudiendo advertir todo lo que ocurre a mi alrededor. Sin embargo, mi presencia se hace cada vez más imperceptible para el resto. Y lo peor de todo es que sé que se trata de algo irreversible.
Mientras mi figura se desvanece, hablo con un amigo, quien me confiesa, en tono de lastimera despedida, que ya prácticamente no puede verme: lo último que se podía distinguir de mí era un tímido reflejo de mis ojos, el cual ya se ha difuminado.
Ya nada se puede hacer para evitarlo. Es una realidad muy dura: vivo en el mundo, pero el mundo ya vive sin mí. Después de todo, no hay que creerse tan importante.

Sunday, January 22, 2012

DISOLUCIÓN



El escenario era el comedor. Allí se hallaban ellos dos, sentados en la mesa, frente a frente. De pronto, sucedió, y el ambiente se tornó inquietante: él miraba de reojo su taza, aún con contenido, sin decir nada; ella hacía lo mismo con la suya, sin tampoco pronunciar palabra alguna. El silencio se hacía estremecedor: los sonidos de la calle, otrora molestos, eran un bálsamo que en algo aliviaba la dureza de aquel mutuo disimulo. Sin embargo, el tema era inevitable.

Lo que más tensión producía era que ambos no tenían dudas de que debían hacer algo al respecto, pronunciarse sobre aquello. Cada uno sabía que el otro estaba pensando lo mismo, pero ninguno de los dos se atrevía a ser el primero en hablar. Y ya se conocían lo suficiente para saber que, si evadían lo evidente, estarían cayendo en una hipocresía descarada. Expresarse al respecto ya era prácticamente un deber moral.

La situación era curiosa: tanto él como ella tenían la certeza de que la visión sobre lo que ocurría era recíproca. Pero también los dos eran presa de ese irracional temor humano a manifestarse acerca de ciertas sensaciones que se experimentan, como si aquello acarrera algún tipo de castigo divino.

Hasta que llegó un momento en que él decidió romper con esa absurda diplomacia. Se rascó por detrás del cuello, entrecruzó los dedos de sus manos, la miró nerviosamente a los ojos, y habló. Sólo bastaron dos palabras, dos pequeños martilleos que echaron abajo el absurdo muro de incomunicación que se estaba construyendo entre ambos: “té extraño”, le dijo.

Ella, haciendo una mueca de alivio, asintió ante el mensaje. Y fue a buscar café a la cocina…

Friday, October 28, 2011

LA CAJA MISTERIOSA



¡Qué misterio!



No tengo idea si fue hace una hora, si fue ayer, el año pasado, hace siglos o milenios. No tengo la menor idea. Me estarían pidiendo mucho si es que me lo preguntan. Lo único que sé es que una misteriosa cajita de madera cayó en la Tierra, seguramente proveniente de una galaxia y planeta desconocidos.



Mucha gente ha intentado develar el Enigma de la Caja. Sin embargo, todos han fracasado: ni los más connotados científicos, intelectuales, filósofos, historiadores, arqueólogos (entre varias otras incontables disciplinas) han sido capaces de llegar a alguna conclusión.



¿Qué pasa si se abre la Caja? ¿Qué es lo que contiene realmente en su interior? ¿Hay alguna manera de averiguarlo?: son preguntas que han rondado por la cabeza de gran cantidad de personas.



Muchas teorías (casi tantas como cada habitante de nuestro planeta) se han ideado acerca de su contenido: un invasor extraterrestre, material radioactivo, insectos, dinero, una bomba atómica, plantas, libros, un blog intergaláctico, huevos de dinosaurio, ornitorrincos de Plutón, jirafas de Venus…mejor ni seguir.



Tal vez, dentro de esta Caja esté guardado el Gran Secreto de la Humanidad, aquello que nos haga felices para siempre; tal vez, esté la llave que abra la puerta de nuestra propia destrucción; tal vez, nada de eso, sino algo mejor… ¿o peor? ¿Cómo saberlo? Todos piensan acerca de la Caja, pero nadie ha logrado saber qué se esconde dentro de ella.






No intenten averiguar cómo pasó, pero hoy, aquí, en mi casa, tengo la Caja en mis manos.



Lo importante de esto es que yo, a diferencia del resto del mundo, sé algo clave acerca de ella: no sé si es por su forma, color, tamaño u otra cosa, pero tiene una particular propiedad que hace que las personas comiencen a reflexionar acerca de ella. El problema es que, con tanta cavilación, se olvidan de actuar y, por tanto, todos se quedan pensando, sin siquiera intentar abrir la Caja.



¿Por qué pasará eso? No lo sé. Y, la verdad, es que tampoco me importa, porque ahora tengo la Caja ante mí, y voy a hacer lo que nadie ha hecho: voy a abrirla. Sí, así es: voy a abrirla, y nada ni nadie podrá impedirlo.



Seguramente contiene algo que me hará muy feliz. Esto lo veo como muy probable, ya que debe traer algo que no es de este planeta, por lo que nadie más lo va a tener. Y eso me traerá cierto status. Y también poder, riqueza…mmm, creo que debo tener más cuidado: sin darme cuenta, estaba cayendo en un estado de soberbia que no es habitual en mí. ¿Habrá sido eso un efecto de la Caja? ¿O sólo habrá sido un pensamiento mío? Eso es difícil de saber. Es como preguntarse si fue primero el huevo o la gallina: ¿Qué fue primero en verdad? No lo sé. Lo único que sé es que debo abrir la Caja, debo hacer lo que nadie más ha sido capaz de hacer. Eso me hace preguntarme acerca del porqué no pudieron hacerlo, cómo es que fueron incapaces de hacer algo tan simple como abrir una cajita que ni siquiera tiene cerradura. No tiene cerradura: de aquello puede desprenderse que viene de un lugar donde la gente es buena y honesta. Porque ¿para qué guardar las cosas bajo llave si es que no hay ladrones? No, no habría necesidad.



Pensándolo bien, me gustaría irme a vivir a un lugar así. Tal vez, dentro de la Caja haya un portal que me traslade hacia allá.






¿Y la Caja?






¡Oh!...






(Misterio)

ATRAPADOS EN LA ETERNIDAD





En una calurosa tarde de verano en mi casa, encontré un curioso objeto tras la puerta de la pieza de mi hermana: se trataba de un pequeño espejo, con un vistoso marco azul. Movido por mi incesante y casi infantil curiosidad, lo tomé y lo llevé al baño, con el objetivo de presentarle a uno de sus hermanos, el cual vive permanentemente en ese lugar.






Al hacer la presentación, sucedió lo inesperado: ambos hermanos, en señal de agradecimiento, me invitaron a hacer un viaje. Yo agradecí la propuesta, pero me excusé de llevarla a cabo, argumentando que ya había estado suficiente tiempo lejos de mi hogar y que no era muy prudente iniciar un nuevo periplo cuando las vacaciones ya están llegando a su fin. Sin embargo, hicieron oídos sordos a mi respuesta (o, mejor dicho, me di cuenta de que no tenían oídos: al fin y al cabo, eran espejos). Acto seguido, me abrieron una puerta, la cual jamás había percibido, pero que siempre había estado ahí y en todos lados, silenciosamente omnipresente. En ese momento, comprendí que no era necesario planificar más días de vacaciones ni preocuparse del dinero para pagar algún pasaje. Ni siquiera había necesidad de salir de ahí. Pensé en los niños, que quieren hacer el mismo juego una y otra vez; pensé en los adultos, que gustan de ver las fotos de algún evento memorable; pensé en las canciones, que no son más que partes que se repiten una y otra vez (y las canciones, a su vez, las repiten una y otra vez en la radio, y así entran en nuestra mente); pensé en los mundiales de fútbol, que siempre se juegan cada 4 años; pensé en los alcohólicos, que siempre están pensando en volver a beber; pensé en los escolares que entran y salen del colegio, en los universitarios novatos y en los ya titulados, y en que cada año sucede eso; pensé en la gente que nace y en la que muere; pensé en los seres de la mitología, que no son más que mezclas de seres ya existentes en el mundo; pensé en el día y en la noche; pensé en los planetas girando alrededor del Sol; y pensé en que yo había estado pensando durante todo ese rato: no había parado de pensar. Había hecho eso una y otra vez. Fue ahí cuando comencé a darme cuenta.






Dentro de mi mente, avancé hacia el mañana, luego hacia el pasado mañana, y después al mañana del pasado mañana…hasta que me cansé. Ya no habían dudas: no había escapatoria. Estaba atrapado: ¡siempre había un después!






Luego de experimentar esta singular vivencia, me dirigí, ansioso, hacia la sala donde estaba el computador, con el objetivo de escribir y compartir, vía Internet, las ideas que habían invadido mi mente. Hasta que me di cuenta de que ello era imposible: el espacio para escribir aquí tiene un límite de palabras…

Tuesday, August 16, 2011

ESTATUAS: SILENCIOSAS INVASORAS

Durante mis innumerables viajes a lo largo y ancho de los infinitos confines del Universo Mental, he logrado descubrir la existencia de una nueva forma de vida: son especies ultra-evolucionadas, que se hallan varios escalones arriba (por no decir años luz) de criaturas otrora poderosas, tales como “Platanus Duplus” o “Machina Aspirare”.

Damas y caballeros, científicos y aficionados, escépticos y curiosos, bondadosos y mefistofélicos: les presento a…LAS ESTATUAS.



Pueden ser de las más variadas formas y tamaños; pueden resultar atractivas o repugnantes; pueden ser famosas en el mundo entero o, simplemente, pasar desapercibidas. Sin embargo, todas comparten un patrón común: el poseer una extraordinaria, poderosísima y escalofriante FUERZA MENTAL.



El origen de Las Estatuas se remonta a varios milenios atrás, cuando aún ni siquiera tenían forma corpórea. Ante la necesidad de adquirir presencia física y, ayudadas por su ya citado poderío psíquico, lograron influir en la mente de cierto tipo de humanos bastante vulnerables, vulgarmente conocidos como “Escultores”.



Fue así como Los Escultores, mediante el tallado en piedra, mármol, y varios otros materiales, les dieron a Las Estatuas su ansiado cuerpo.



La estirpe de Los Escultores (o “Esclavos de Estatuas”, como les plazca llamarles) se mantiene hasta el día de hoy. Están movidos por el convencimiento de que, con sus obras, ennoblecen a la raza humana. Pero, en realidad, y sin saberlo, están haciendo todo lo contrario, ya que es una astuta trampa de Las Estatuas, las cuales, con incomparable sigilo, se han ido multiplicando.



Nosotros, los seres humanos, fuimos creados por la voluntad de Dios; Las Estatuas, en cambio, le ordenaron a los humanos que las crearan. O sea, antes de existir, ya tenían Voluntad. He ahí una prueba más de su inefable poder.

Pese a todo lo dicho, existe una cosa que Las Estatuas envidian ardientemente a los humanos: el poseer MOVIMIENTO. Por esto, se hayan en un proceso que comenzó hace ya varios Siglos, y que tiene como único fin el DEJAR PARALIZADA A LA HUMANIDAD ENTERA, y adquirir su capacidad cinestésica.

¿Te da risa esto? ¿Lo encuentras ridículo? Piénsalo bien: Alejandro Magno fue un gran Conquistador, siendo Amo y Señor de casi todo el Mundo. Sin embargo, así y todo, le llegó el momento de su muerte y, con ello, el Fin de su Imperio. Él ya no está. ¿Y su Estatua? Sigue aquí, incólume. Hay millones de casos como éste: Julio César, Carlos V, Napoleón, y un prácticamente infinito etcétera (y para qué hablar de los escultores, que también han desaparecido). ¿Quién es el que se ríe ahora?



Las Estatuas han estado siempre ahí, como silenciosas e inmortales testigos de nuestra Historia. Movidas por su envidia, pretenden paralizarnos, mediante la vía que mejor dominan: la MENTAL.



¿Alguna vez has olvidado el nombre de una persona que conoces? ¿Alguna vez te quedaste en blanco en una prueba, pese a que habías estudiado la materia al revés y al derecho? ¿Alguna vez has dejado de lado alguna responsabilidad, debido a una supuesta “flojera”? No, señores, no: las casualidades no existen. La evidencia es incontrarrestable: Las Estatuas son las que están perturbando nuestras vidas, paralizándonos, no dejándonos hacer lo que queremos hacer, ni dejándonos ser lo que queremos ser.

El ENEMIGO es muy fuerte en esta ocasión. Pelear contra éste ya no es algo tan simple como comerse un plátano o desenchufar una aspiradora: ahora necesitamos una FUERZA MENTAL SOLIDÍSIMA, para contrarrestar la de ellas. Debemos prepararnos debidamente para la GUERRA que se viene…

Vayan al PSICÓLOGO.

MACHINA ASPIRARE: DESTRUCTORA DE SUEÑOS

“Machina Aspirare”: ése es el nombre científico de esta temible creatura, cuya sola presencia produce más de un sobresalto en el común de los seres humanos. Y hay razones de sobra para explicar esto: esta bestia postmoderna tiene la capacidad de emitir un constante y potente bramido, el cual puede ser en extremo dañino para su víctima (que, por lo general, es un “Homo Sapiens”). Con el sonido que lanza, la Machina Aspirare ataca directamente al sistema nervioso del organismo, pudiendo alterar, de manera fatal, la salud mental y estado de ánimo del individuo durante el resto del día (en especial si esto ocurre al alba, el cual suele ser el momento predilecto que este ente escoge para atacar). Particularmente graves son los casos en que estos ataques se dan de manera sostenida en el tiempo, ya que los efectos pueden volverse crónicos e irreversibles, dándose, de manera muy probable, la presencia de una gran variedad de neurosis.

Debido a la naturaleza matinal de su ataque, la Aspirare es considerada como la enemiga Nº1 del mundo onírico, ya que se encarga de privar a los hombres de los sueños que experimentan mientras duermen. Y, como los sueños suelen ser fuente de sabiduría y de paz para los humanos, sólo se puede concluir que la Machina Aspirare es un parásito emblemático de la presente era: al alterar la vida onírica de los individuos, también logra alterar sus ideas, produciendo, a largo plazo, un estancamiento en el progreso de la sociedad. Entre otros efectos recopilados de diversas investigaciones, el bramido de la Aspirare también posee la capacidad de eliminar o distorsionar la música presente en el ambiente, provocando efectos muy similares a los ya nombrados anteriormente.

Con respecto a su anatomía, la Machina Aspirare suele ser de un tamaño bastante variable, llegando, las especies de mayor tamaño, a superar los 50 centímetros de estatura. Se caracteriza por tener una sola extremidad principal, la cual es larga, como la trompa de un elefante, y letal, como la aguja de un escorpión. Es ésta la vía por la cual emite su ya citado bramido. También posee un largo rabo, el cual cumple la indispensable función de absorber energía eléctrica, fuente esencial para su subsistencia. Debido a esto último, la Aspirare es un ser de hábitat esencialmente urbano, siendo excepcional su presencia en otros tipos de ambiente.

Contrariamente a lo que podría esperarse, la Machina Aspirare es socialmente considerada como domesticable, siendo muy común su presencia en los hogares, bajo el pretexto de ser útil para la limpieza del hábitat humano: es capaz de engullir pequeñas partículas mediante su extremidad principal (lo cual da origen a su nombre científico). Sin embargo, esto último acarrea otro peligro: la Aspirare no hace mayores distinciones durante el proceso de fagocitosis, siendo posible el hurto de objetos valiosos para el ser humano.

La Machina Aspirare es un ser parasitario que actúa con una crueldad inusitada, muy superior a la de la Hiena: jamás le da muerte a su víctima, sino que se encarga de absorberle toda su energía vital de una manera extremadamente paulatina, pero siempre sostenida.

Dados todos los datos reunidos, se puede concluir que la Aspirare es alarmantemente peligrosa para el ser humano. Y de ahí puede deducirse fácilmente que ésta es, al igual que “Platanus Duplus”, una fiel y fervorosa sierva del Mal. Pero eso no es todo: también hay innumerables Homo Sapiens aliados, los cuales facilitan la expansión de la raza Aspirare a lo largo del globo. El fin de esta alianza aún es desconocido para nosotros, aunque hay razones de sobra para sospechar que sus objetivos son puramente mefistofélicos.

Monday, April 17, 2006

MOMENTOS ONÍRICOS, EPISODIO I: EL ESCAPE DEL PECECITO ROJO

(...) Estaba en una sala. En ella, había un pequeño acuario, con 3 pececitos en sus aguas. Uno de ellos era de color rojo. Este pez sentía un gran anhelo por huir de ahí. Yo, al percibir su desesperación, lo ayudé a saltar y a quedar fuera del acuario. Luego de esto, dejé un pequeño objeto rojo flotando sobre el agua, para fingir que el pececito había muerto y así nadie se percatara de su fuga. Sin embargo, había más gente en la sala en ese momento: 2 tipos, impecablemente vestidos de uniforme escolar, se dieron cuenta de lo que hacía.

La sala se llenó inmediatamente de hombres vestidos con uniforme militar. A continuación, hizo su aparición quien parecía ser su jefe. Había tensión en el ambiente. Yo sentía un gran temor, ya que este sujeto miraba inquisidoramente para uno y otro lado, con los ojos llenos de odio. Pensaba que él me descubriría y ordenaría mi muerte por haber intentado ayudar a escapar al pececito rojo.


Pero el tono severo de su cara fue variando, hasta convertirse en una amable sonrisa, mostrando los dientes y cerrando los ojos. Siempre sonriendo, el hombre exclamó:


- ¡ Paz!


Después de suceder esto, me sentí muy relajado y feliz, al igual que el resto de la gente, la cual también estaba nerviosa. Y pude alcanzar a ver que los dientes del jefe militar estaban manchados con manjar (...)

Monday, March 27, 2006

INTERRUPCIONES

Era de noche. Estaban varios amigos reunidos en el living de la casa de uno de ellos. Ya llevaban varias horas comiendo, bebiendo y conversando. Se empezaba a evidenciar cansancio en la mayoría, menos en uno. Este último, al notar lo que ocurría, decidió animar un poco la velada contando una historia. Así que comenzó a hablar. Sorprendentemente, todos los demás se pusieron a escuchar atentamente lo que les decía:


- Les voy a contar una historia que ocurrió hace ya varios años, no me acuerdo dónde. Esto pasó en un gran país o, mejor dicho, en un gran reino, porque aquella nación era gobernada por un rey, llamado Trusus. Éste era un monarca muy severo y poderoso, por lo cual ningún noble o plebeyo se atrevía a cuestionar en lo más mínimo su palabra. Así, todo funcionaba de acuerdo a su voluntad.


"Trusus tenía un hermano gemelo, llamado Egtassem. Éste, desde muy pequeño, manifestó su rechazo a la posibilidad de heredar el trono. Ante esto, el padre de ambos decidió que, cuando él muriera, Trusus sería el rey, mientras que Egtassem sería un consejero de la corte. Y así ocurrió."




"La verdad es que Trusus detestaba a su hermano, ya que era el único que se atrevía a cuestionar sus órdenes y, además, osaba darle unos consejos que lo perturbaban y confundían de una gran manera: mientras Trusus hacía alarde de la gran riqueza de su reino, Egtassem le hacía ver que la gente no era feliz en realidad, ya que siempre debían trabajar demasiado duro, sin tiempo para nada más; si Trusus quería ir a la guerra contra otro país para conquistar más territorios, Egtassem le preguntaba para qué quería eso en realidad; cuando Trusus decía que era el rey, Egtassem le replicaba interrogándole acerca del sentido de aquel poder y qué pretendía para el futuro. Y así en varias cosas: el rey Trusus, de pensamiento pragmático y enfocado hacia el éxito material e inmediato, se sentía agobiado por los idealistas consejos de su hermano.


Trusus ya llevaba varios años en el trono cuando decidió que su impertinente hermano debía morir. Así fue como un día cualquiera, sin siquiera dudarlo, ordenó la ejecución de Egtassem. Y su orden fue cumplida sin cuestionamientos, como era costumbre."


"Sin embargo, eso estuvo lejos de ser el final del conflicto: si bien el cuerpo de Egtassem ya no existía, su espíritu aún seguía intacto, y se alojó en algún rincón de la mente de Trusus. Y fue desde ahí donde seguía hablándole a su hermano, con una vocecita tan tenue que sólo él podía escucharla: le hacía dudar acerca de sus decisiones, y le preguntaba acerca del sentido de las cosas que hacía y de la vida que estaba llevando. Ahora la influencia de Egtassem era mucho mayor. Y Trusus así lo empezó a sentir: él no soportaba reflexionar acerca de sus actos. Por esto, propuso deshacerse a toda costa de esta voz interna que lo agobiaba: lo intentó ordenando que en su palacio siempre hubiera un ruido constante o también declarándole la guerra a países vecinos. Procuró estar ocupado en asuntos externos para lograr desentenderse de lo que ocurría dentro de sí mismo. Pero todos sus intentos fueron en vano: Egtassem seguía siempre ahí. Trusus, siempre reacio a escucharlo, fue cayendo en locura hasta que un día se arrojó al vacío desde una torre de su castillo. Y así fue como el rey Trusus murió."


"Como el cuerpo de Trusus ya no tenía vida, el espíritu de Egtassem salió de ahí y se propagó a lo largo del mundo entero. Es así como sigue hablándole a cada una de las personas, con una voz extremadamente tenue, pero que se puede escuchar si es que se le pone mucha atención y hay un silencio completo alrededor. Y a cada ser humano le entrega un mensaje particular, muy parecido a los que le daba a Trusus: preguntas acerca de sí mismo, del sentido de la vida, y qué es lo que se quiere realmente."




"Pero el espíritu de Egtassem no está solo: Trusus también sigue presente con su voz, que es mucho más poderosa que la de su hermano. Y con ella se encarga de romper siempre el silencio, para evitar que los mensajes de Egtassem sean escuchados por los seres humanos. La voz de Trusus se manifiesta de múltiples formas: son los ruidosos aplausos que siguen al final de una gran sinfonía, el sonido del teléfono cuando una persona está sola en su casa, la música de fondo presente en todos los lugares públicos, o el simple ruido de la calle. Así, Trusus evita que haya un silencio total, ya que eso significaría que el ser humano se encuentre con su propia verdad. Ahora les voy a contar qué es realmente esta verdad."


- Oye -dijo uno de los amigos que escuchaba-, ¿ de dónde sacaste esa historia? No pretenderás que te la creamos, ¿ verdad?


- Claro que no -respondió quien relataba la historia-. ¿ Quién podría creer algo así? Lo que pasa es que los noté un poco apagados, como que todos se estaban quedando callados. Bueno, si no les gustó, no los aburro más. Mmm...aquí falta algo...ya sé...oigan, ¿ dónde se prende la radio?